La noche con sus encantos, lleva a que pensamientos, sentimientos y delirios varios, afloren.

miércoles, 28 de abril de 2010

Sentidos de la vida


Quizás parezca absurdo para algunos, a veces reparar en ciertas cuestiones, ya que consideran que es una pérdida de tiempo, que no son cosas triviales para sobrevivir en la cotidianeidad que nos prueba diariamente, cual carrera de obstáculos , llena de dificultades, distracciones y sujetos que nos van tiñendo de grises, que nos vuelven desabridos, haciéndonos perder el sentido de nuestra existencia, volviéndonos ciegos, sordos, mudos, incapacitados motrizmente para conocer y actuar, evitando el desdibujamiento de nuestras vidas. Por eso me pregunto:
• Qué sentido tendría la vida sin haber llegado al fondo de las verdaderas cuestiones esenciales, que tan ocultas y minimizadas se nos atraviesan, la más de las veces sin darnos cuenta.
• Qué sentido tendría la vida sin haber podido transmitir alguna sabiduría adquirida, sin haber dejado aunque sea, una pequeña huella en alguien, sin haberle robado una sonrisa a otro en un momento de tristeza.
• Qué sentido tendría la vida sin haber podido pronunciar un te Amo, o la/lo amo, desde lo más hondo del sentir, más allá de si hubo igual respuesta o no, de quien eso en nosotros despertó.
• Qué sentido tendría la vida si nos calláramos, o no nos permitiéramos expresar, manifestar aquello que sentimos, lo mucho que apreciamos a alguien, que pensamos…
• Qué sentido tendría la vida si no tuviéramos obstáculos; si no tuviéramos personas que dificultaran nuestro camino; si no hubiera cosas que nos hicieran tocar fondo, que nos hicieran perder las fuerzas. No tendríamos entonces posibilidad de crecer, de aprender, de hacernos fuertes, de tomar impulso y resurgir fortalecido, para afrontar los nuevos desafíos.
• Qué sentido tendría la vida, si hiciéramos todas las cosas por obligación, por compromiso, sin darnos la posibilidad de disfrutar haciendo algunas que nos gustan y que nos colocan en un lugar de plenitud al menos por momentos.
• Qué sentido tendría la vida, si no nos permitiéramos equivocarnos, no perdonándonos y estancarnos en el error, sin hacer nada por enmendarlo o aprendiendo de nuestras falencias, para no cometer iguales desaciertos a futuro.
• Qué sentido tendría la vida, sin sueños que alimenten nuestros días, que nos abstraigan por instantes de la desgastante cotidianeidad.
• Qué sentido tendría la vida si no pudiéramos conjugar en algún momento, la frescura de un niño, la madurez de un adulto, y la sabiduría de un anciano. Cuántas cosas nos perderíamos sino.
• Qué sentido tendría la vida si no cuidáramos nuestra propia persona, si la maltratáramos con el descuido, la sobreexigencia, el desprecio, con palabras autoagresivas, descalificadoras. Si no podemos querernos a nosotros mismos, cómo querer a otros y cómo encontrale sentido a nuestra existencia.
• Qué sentido tendría la vida, si estamos llenos de odio, rencor, malos sentimientos. Así los únicos afectados son uno mismo, nadie más; porque uno se enceguece, y no puede ver más que esas cosas que lo consumen y le impiden ver más allá, disfrutar del resto de las cosas y le impiden ser feliz.
• Qué sentido tendría la vida sin alguna linda locura, alguna aventura que rompa con los esquemas rutinarios; algunos altiplanos en la horizontalidad en que, a causa del trajín diario se vuelve nuestra historia, le dan frescura y vitalidad a la misma.
• Qué sentido tendría la vida sin nutrirnos y gozar de la gente que apreciamos y que tenemos al lado, con quien compartir experiencias, que nos contenga en los momentos de tristeza, que nos den aliento cuando flaqueamos, que nos acompañen en el silencio, que nos señalen cuando erramos; con quien sonreírle a la vida y principalmente a quienes cuidar.
" Qué sentido tendría la vida entonces sin estás cosas y muchas más, que alimentan nuestro espíritu, que son motores para soñar y seguir, y que nos dan razones para vivir y ser feliz"