La noche con sus encantos, lleva a que pensamientos, sentimientos y delirios varios, afloren.

domingo, 22 de mayo de 2011


Quien podría decirme que la tierna sonrisa de un pequeño niño podría contagiarme, dibujando una en mi rostro y borrando por momentos los problemas que incesantes parecieran no querer dejarme ver las grandes bellezas de la vida que vienen dadas en los pequeños frascos de lo simple y cotidiano. Es ahí cuando me detengo un minuto y miro alrededor, respiro profundo y sigo encontrando otras tantas cosas que a causa de mi ceguera por pensar, me estaba perdiendo. Paro, disfruto y reflexiono del por qué siempre uno permite que esas cosas pasen por nuestro lado invisibles a nuestra atención, aludiendo que estamos ocupados, y que ya habrá tiempo para hacer todo eso. Ahora bien, me pregunto, cuando será que no tendremos algún tema que nos deje ciegos de todo lo bello que nos perdemos, y si esas personas sabrán cuánto vivirán, que tienen certeza de que para eso todavía hay tiempo.