La noche con sus encantos, lleva a que pensamientos, sentimientos y delirios varios, afloren.

sábado, 13 de marzo de 2010

Necesidad de calma...

Suave viento que me acunas mientras me resisto a dormir; no puedo hacerlo; temo a despertar deseandolo más.
Impotencia al no poder controlar esto. Saca lo peor de mí. Me desconozco. Me vuelvo esa imbécil que tanto siempre detesté. De dura roca a tierno capullo de algodón. Me perturba. Parezco una máquina que procesa y procesa datos y no logra arribar al resultado que quiero.
Ahora tengo miedo a mis palabras; estoy siendo esclava de los que hasta hace un tiemopo venía sosteniendo.
El viento viró de dirección y vino hacia mí, arrollándome con aquellos decires que de mi boca salieron en algún momento.
Todo lo que desprecié, se condensó en eso que ahora tengo y que tanto me cuesta creer que sea lo que quiero.
Dudas, ambivalencia... Basta!!! Necesito calma, nosé hasta donde soportaré esto. Me supera. Necesito respuestas y sólo obtengo más dudas.
Bronca, impotencia; ganas de descargarla contra pensamientos, ideas que lo constituyen y que perduran por horas; y bastan tan solo unos segundos para olvidarme de ello, y caer nuevamente presa del deseo. Débil, así soy. Es una lucha constante. Deseo y razón disputan la opción a seguir.
Descreo que logremos un Yin-Yang perfecto; demasiada polaridad. Aún sigo sin dilucidar cual es ese delgado hilo que nos conecta, que es aquello que nos mantiene juntos a pesar de conocer esos avismos que nos diferencian.
Esto no me hace bien, pero me cuesta poner punto final.
Quiero calma, serenidad... Tranquilidad para pensar en lo que mi ser, necesitando está...


( viejo delirio)